El préstamo de nuestros hijos: qué significa realmente planificar en familia

Cuando visité el museo natural de Nueva York, entre todas las cosas que me impresionaron, hubo una que me marcó por encima del resto (incluso de la ballena azul que hay colgada del techo). Había una frase que decía lo siguiente:

«The Earth is not a gift from our parents, it is a loan from our children.”

Que traducido sería: «El mundo no es un regalo de nuestros padres, es un préstamo de nuestros hijos”.

Sin duda, esa frase me marcó, dado que 8 años después, la sigo recordando.

Llevado a lo financiero, que es de lo que imagino te interesa leer si estás aquí (¡Gracias por leerlo!), podríamos decir:

«Wealth is not a gift from our ancestors; it is a loan from our descendants.”

Traducido, vendría a decirnos que nuestro patrimonio, ese que heredamos, y ese que nos ganamos día a día trabajando, no es nuestro, sino algo que nuestros hijos nos piden que les guardemos.

Sería egoísta hacia nosotros mismos pensar que vamos a dedicar todo nuestro dinero a nuestros hijos; todos tenemos derecho a disfrutar de la vida, y el dinero ayuda a hacerlo indudablemente.

¿Dónde está entonces la frontera entre ayudar a nuestros hijos de manera incondicional y también disfrutar nosotros del fruto de nuestro esfuerzo?

Una correcta planificación familiar pasará sin ninguna duda por ayudar a nuestros hijos de manera económica, principalmente en la época entre los 18 y los 25 años, que es cuando más necesidad de patrimonio tendrán, y seguramente peores salarios tendrán, si es que les pagan algo…

Para ello, las preguntas a hacerse son las siguientes:

  • ¿En qué le quiero ayudar? Máster, entrada de su vivienda, primer coche…
  • ¿Cuánto tiempo tengo para hacerlo?
  • Dentro de mi planificación financiera del día a día, ¿qué hueco he dejado para ayudar a mi hijo en el futuro?

Si tenemos la respuesta a esas preguntas, especialmente las dos primeras, habremos conseguido lo más difícil: concienciarnos de que no tenemos la elección de dedicarle parte de nuestro dinero a nuestro hijo… es que ese dinero le pertenece a él, solo nos está pidiendo que se lo guardemos hasta que le haga falta.

Buena noticia: no nos está diciendo cómo quiere que se lo guardemos; incluso es tan bueno que no nos lo va a pedir hasta que llegue el momento acordado.

Es aquí donde podemos marcar la diferencia, en la manera en la que se lo guardamos, porque…

  1. Porque podemos ahorrar para un hijo, y tener para dos…
  2. Porque podemos ahorrar para ayudarle en la entrada de su primer piso, y además comprarle su primer coche…
  3. Porque podemos ahorrar para su formación, y que nos sobre para hacernos el viaje familiar que tanto hemos soñado…

Han pasado ocho años desde que leí esa frase en Nueva York, y me impactó del tal manera, que no he encontrado una mejor manera de resumir lo que significa planificar bien el futuro de nuestros hijos: no es una cuestión de cuánto ganamos ni de cuánto ahorramos, es una cuestión de si estamos siendo buenos guardianes de algo que le pertenece a nuestro hijo.

Por lo que, la pregunta no es si vamos a devolverles ese préstamo, es en qué estado vamos queremos devolverlo.

Bienvenido al mundo, hijo mío.

Facebook
Twitter
LinkedIn